Hermenéutica | Dispensacionalismo con Feliberto Vásquez Rodríguez

Hermenéutica del dispensacionalismo

Interpretación literal

Los dispensacionalistas siguen de forma consistente el método de interpretación literal, el cual se extiende hasta los estudios escatológicos. Muchos conservadores no dispensacionalistas interpretan la Biblia literalmente, exceptuando la profecía; los dispensacionalistas aplican el esquema literal de interpretación a todas las disciplinas de la teología.

Aunque el término literal puede hacer surgir preguntas en varios frentes, debe entenderse como la manera normal y usual de abordar cualquier forma de literatura: el modo en que se entiende el lenguaje comúnmente. Literal, cuando describe el enfoque hermenéutico, se refiere al método de interpretación, no a la clase de lenguaje usada en la literatura interpretada. La interpretación literal reconoce el lenguaje literal y el figurado.

Los dispensacionalistas insisten en la interpretación literal de las Escrituras proféticas aun cuando abunden en lenguaje figurado. Una de las razones para ello, además de la consistencia, radica en la literalidad demostrable de las profecías ya cumplidas en la primera venida de Cristo.[1] Existen muchas razones para esperar el cumplimiento literal de las profecías relativas a la segunda venida de Cristo.

El dispensacionalismo se basa en el hecho de que Dios le ha dado a Israel promesas incondicionales, como el pacto abrahámico (Gn. 12:1-3). En aquel, Dios le prometió tierra y posteridad física a Abraham, donde Él bendeciría a sus descendientes. Los dispensacionalistas creen que estas promesas se cumplirán literalmente en Israel en el futuro. Los no dispensacionalistas espiritualizan las profecías y las relegan a la iglesia.

Unicidad de la iglesia

Los dispensacionalistas enfatizan que Israel siempre denota la posteridad física de Jacob y nunca se debe confundir con la iglesia. Un estudio de concordancia del término Israel indica que siempre se usa para denotar la descendencia física de Jacob, nunca tiene el sentido “espiritualizado” de iglesia.[2] Aunque los no dispensacionalistas se refieren con frecuencia a la iglesia como “el nuevo Israel”, tal designación carece de base.

Los dispensacionalistas enseñan que Dios tiene un programa para Israel y otro distinto para la iglesia. Los mandamientos del uno no son los mandamientos de la otra; las promesas para el uno no son las promesas para la otra. Dios llama a Israel a guardar el sábado (Éx. 20:8-11), pero a la iglesia se le pide guardar el Día del Señor (1 Co. 16:2). Israel es la esposa de Yahvéh (Os. 3:1), pero la iglesia es el cuerpo de Cristo (Col. 1:18).

Primera Corintios 10:32 es importante, pues señala que la distinción entre Israel y la iglesia se mantiene después del nacimiento de la iglesia (Hch. 3:12; 4:8, 10; 5:21, 31; Ro. 10:1; 11:1-29). En Romanos 11 Pablo explica ampliamente el futuro de Israel cuando se salve y enfatiza la esperanza distintiva futura de Israel como nación. El capítulo establece un contraste entre Israel y los gentiles: Israel será salvo cuando llegue la plenitud de los gentiles.[3]

Unidad bíblica

Los dispensacionalistas enfatizan que el tema unificador de la Biblia es la gloria de Dios. A diferencia de la teología del pacto, cuyo énfasis está en la salvación como tema unificador, los dispensacionalistas contemplan la salvación como centrado en el hombre y es tan sólo un aspecto de la gloria de Dios. “Las Escrituras no se centran en el hombre haciendo de la salvación el tema principal, están centradas en Dios porque su gloria es el centro”.[4] Dios ha revelado su gloria en todas las eras o dispensaciones, y ése es el tema unificador de las Escrituras.


[1] Ryrie, Dispensationalism Today [Dispensacionalismo hoy], p. 86-98; véase también Bernard Ramn, Protestant Biblical Interpretation, 3ª ed. (Grand Rapids: Baker, 1970), pp. 119-127.

[2] El pasaje particular al que se refieren los no dispensacionalistas es Gálatas 6:16, donde se sugiere que “Israel de Dios” puede referirse a la iglesia. Sin embargo, la palabra griega kai (y) se usa aquí probablemente en sentido epexegético; es decir, paz y misericordia vienen sobre el verdadero Israel de Dios: los israelitas que caminan por la fe, no los judaizantes.

[3] Véase Ryrie, Dispensationalism Today [Dispensacionalismo hoy], pp. 132-15, para una explicación útil sobre la distinción entre la iglesia e Israel.

[4] Ryrie, Dispensationalism Today [Dispensacionalismo hoy], pp. 46


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