El gobierno de la Iglesia | Eclesiología con Feliberto Vasquez Rodriguez

La iglesia como cuerpo de Cristo es un organismo vivo; como el cuerpo humano que recibe dirección desde la cabeza, así también Cristo como cabeza dirige a la iglesia. No obstante, hay una organización para gobernar el funcionamiento de la iglesia. A lo largo de la historia han surgido tres tipos diferentes de gobierno eclesial.

Tipos de gobierno eclesial

Episcopal. El nombre episcopal viene del griego episkopos, cuyo significado es “supervisor” (la palabra se traduce como “obispo” en la RVR, la BLA y la NVI), e identifica a las iglesias gobernadas por la autoridad de los obispos. Hay varias denominaciones identificadas por su gobierno episcopal, y la forma más simple es la de la Iglesia metodista. La estructura de la Iglesia episcopal (anglicana) es más compleja. La Iglesia católica romana tiene la forma más compleja de gobierno episcopal, donde la autoridad final recae sobre el obispo de Roma, el papa.[1] La Iglesia luterana también sigue la forma episcopal.

En esta forma de gobierno la autoridad recae sobre los obispos, quienes supervisan un grupo de iglesias, no sólo una. El obispo tiene el poder inherente de ordenar ministros o sacerdotes. Los católicos romanos sugieren que dicha autoridad se deriva de la sucesión apostólica, con origen en los apóstoles. Reclaman tal autoridad con base en Mateo 16:18-19. Hay otros, como los metodistas, que no reconocen la autoridad por sucesión apostólica.

Esta forma de gobierno surgió en el siglo segundo, pero quienes se adhieren a ella afirmaron tener respaldo bíblico por la posición de Santiago en la iglesia de Jerusalén, así como por la posición y autoridad de Timoteo y Tito.

Presbiteriano. El nombre presbiteriano viene del griego presbuteros, cuyo significado es “anciano”, y sugiere la dignidad, madurez y edad de los líderes de la iglesia. Presbiteriano (llamado a veces federal) designa el gobierno eclesial de los ancianos, como en las Iglesias presbiteriana y reformada). La forma presbiteriana enfatiza el gobierno de ancianos, elegidos o señalados por las personas, lo cual contrasta con la forma congregacional. La sesión (o consistorio), compuesta por los ancianos gobernantes elegidos (presidida por el anciano maestro), gobierna la iglesia local. Sobre la sesión está el presbiterio, compuesto por todos los ministros ordenados, los ancianos maestros y un anciano gobernante de cada congregación local en el distrito.[2] “Sobre el presbiterio está el sínodo y sobre él está la asamblea general, la corte suprema. Los dos cuerpos se dividen en ministros, laicos o ancianos gobernantes”.[3] El pastor oficia como uno de los ancianos.

El Nuevo Testamento menciona con frecuencia a los ancianos, lo cual sirve de respaldo bíblico: había ancianos en Jerusalén (Hch. 11:30; 15:2, 4) y Éfeso (Hch. 20:17); se escogían para cada iglesia (Hch. 14:23; Tit. 1:5); eran responsables de alimentar el rebaño (1 P. 5:1-2); también había ancianos que gobernaban (1 Ti. 5:17).

Congregacional. Aquí la autoridad recae sobre toda la congregación local, no sobre un representante individual. Se enfatizan aquí dos cosas: la autonomía y la democracia.[4] Sus iglesias son autónomas, pues ninguna autoridad externa a la iglesia local tiene poder sobre ella. Además, sus iglesias son democráticas: todos los miembros de la congregación local toman decisiones para guiar y gobernar la iglesia. Lo argumentan teniendo en cuenta el sacerdocio de todos los creyentes. Tal forma de gobierno la adoptan los bautistas, evangélicos libres, los congregacionales, algunos luteranos y algunas iglesias independientes.

El respaldo bíblico está en que la congregación participó en la elección de diáconos (Hch. 6:3-5) y ancianos (Hch. 14:23)[5]; toda la iglesia envió a Bernabé (Hch. 11:22) y a Tito (2 Co. 8:19) y recibió a Pablo y Bernabé (Hch. 14:27; 15:4); toda la iglesia participó en la decisión sobre la circuncisión (Hch. 15:25); toda la iglesia disciplinó (1 Co. 5:12; 2 Co. 2:6-7; 2 Ts. 3:14); todos los creyentes tienen la responsabilidad de seguir la doctrina correcta al probar los espíritus (1 Jn 4:1), cosa que pueden hacer, pues tienen la unción (1 Jn. 2:20).

Evaluación del gobierno eclesial

La forma de gobierno episcopal se basa parcialmente en la autoridad de los apóstoles, lo cual en realidad no tiene contrapartida en la iglesia del Nuevo Testamento más allá de la era apostólica. Cristo confirió una autoridad única sobre los doce (Lc. 9:1), que ningún grupo o persona puede reclamar para sí; tampoco hay base bíblica para forma alguna de sucesión apostólica. Jesús les dio a los apóstoles la autoridad que le dio a Pedro (Mt. 16:18-19, Mt. 18:18, Jn. 20:23), pero no a los grupos que los sucederían. Se ve esta forma de gobierno eclesial en el siglo segundo, pero no en el primero.

El gobierno presbiteriano goza de un fuerte apoyo por su perspectiva de la pluralidad de los ancianos; hay muchos ejemplos en el Nuevo Testamento. No obstante, el Nuevo Testamento no habla de ninguna organización más allá de la iglesia local.

El gobierno congregacional tiene base bíblica para la participación de todas las personas en la toma de decisiones de la iglesia. Se puede decir con seguridad que en las Escrituras hay elementos a favor de los gobiernos presbiteriano y congregacional.


[1] Erickson, Christian Theology [Teología sistemática], p. 3:1070.

[2] Saucy, The Church in God’s Program, p. 112.

[3] Saucy, The Church in God’s Program, p. 112.

[4] Erickson, Christian Theology [Teología sistemática], pp. 3:1078-1079.

[5] La palabra señalado (gr., cheirotonesantes) es particularmente interesante; quiere decir “escoger, elegir por levantamiento de manos”. Arndt y Gingrich, A Greek-English Lexicon, p. 881.

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