Los cantos del siervo: Introducción
Introducción
general a los Cantos del Siervo de Isaías
Los Cuatro Cantos del Siervo son cuatro poemas
proféticos incluidos en el libro de Isaías que describen a un “Siervo del
Señor” cuya misión, sufrimiento y posterior exaltación tienen un papel
central en la teología bíblica. Estos textos aparecen en Isaías 42:1–9;
49:1–13; 50:4–11; y 52:13–53:12 y fueron identificados como
“Cantos del Siervo” por el teólogo alemán Bernard Duhm, quien argumentó que
eran adiciones posteriores al Deutero-Isaías, profeta del exilio. Duhm propuso
una relación entre ellos, uniéndolos en una sola profecía, a pesar de
encontrarse separados.[1] El resultado de la
atomización de los cantos de su presente contexto literario ha generado una
plétora de posturas sobre la identidad y función del siervo, clasificados en el
trabajo de C. R. North.[2] Colin Kruse ha clasificado
las trayectorias interpretativas sobre los “cantos del siervo” a partir de
1978.[3] Mientras que la postura de
Duhm ha tenido un gran eco en casi todas las escuelas interpretativas, los
estudios más recientes han demostrado la dificultad de leer los llamados
“cantos del siervo” como si fuesen un libro insertado posteriormente en el
contexto literario del Deutero-Isaías. Varios críticos observan que esta
postura pasa por alto tanto el tema del siervo en otras partes de Isaías como
los mismos avances en las ciencias lingüísticas.[4] Por un lado, las propias
formas literarias de cada “canto” difieren mucho entre sí. Por ejemplo, en Is.
49:1-9 el siervo se dirige a las naciones, mientras que en Is. 52:13-52:13 no
es el siervo quien habla, sino Dios y la comunidad.[5] Por otra parte, Is 42:1-4
—considerado por Duhm como posterior al Deutero-Isaías— se relaciona
literariamente con Is. 41:8-10, texto que enuncia el status de Israel como
“siervo”, pero que, según la mayoría, fue escrito por el mismo Deutero-Isaías.[6] Otros estudios destacan,
igualmente, la relación entre los “cantos del siervo” y el contexto literario
mayor. J. Goldingay, por ejemplo, observa que los enunciados del siervo son
precedidos en ambos casos por escenas de disputa jurídica (la disputa en Is.
41:1-7 viene antes del enunciado del siervo en Is. 41:8-10 y la disputa en Is.
41:21-29 antes del primer canto del siervo en Is. 42:1-9).
Por otra parte, los oráculos de la
salvación vienen inmediatamente después de los textos del siervo (p.ej., el
tema del siervo en Is. 41:8-10 es seguido por el oráculo en Is. 41:17-20 y el
primer canto del siervo en Is. 42:1-9 es seguido por un segundo oráculo de
salvación en Is. 42:14-17), realzando así una progresión literaria intencional.[7] Richard Clifford, por otra
parte, observa que Is 42:1-7 funciona literariamente como giro repentino del
discurso a los dioses que no pueden hablar por medio de sus imágenes. Destaca
que el contraste entre Yahvé y los dioses (Is. 41:21ss) se realza al presentar
a estos que no pueden hacerse presentes en sus iconos/ídolos como folio para
Yahvé, quien hace presente su gloria y justicia por medio de su icono, el
siervo Israel (Is. 42:1ss; 49:3).[8] Similarmente, Philip
Harner defendió que la secuencia literaria de los enunciados sobre Ciro
seguidos por los referentes a Israel/siervo implican que el monarca persa
prepara el terreno para la misión del siervo.[9]
En resumen, las conexiones literarias
entre los llamados “cantos del siervo” y el entorno literario sugieren que la
postura de Duhm ya no goza del privilegio interpretativo de antes. Por
supuesto, se podría argumentar que los cantos fueron adiciones secundarías,
pero cabe recordar, argumenta Jacob Stromberg, que B. Duhm había aislado estos
cantos de un su contexto literario original, debido a su escasa relación con
los textos de alrededor.[10] Finalmente, la misma
nomenclatura “cantos del siervo” ha cargado los textos con un matiz de
diferencia con otros textos de Isaías 40-66 que no es del todo apropiado. John
Goldingay observa que los llamados “cantos del siervo”, en algunos casos, son
menos líricos que otros textos (Is. 42:10-12), mientras que el estilo poético
de los “cantos” no es tan distinto al gran porcentaje del Deutero-Isaías.[11]
La renovada búsqueda para relacionar
los “cantos del siervo” con el contexto literario mayor, sin embargo, no
deja de lado el intento de identificar ecos de figuras evocadas por el texto
que puedan corresponder con la del siervo de Yahvé, a saber: el profeta Isaías[12], Ciro[13], Darío[14], Jeremías[15], Moisés[16], o el Israel glorificado
(Smart). Wilcox-Paton sugiere una combinación de figuras.[17] Otros han sugerido que la
figura del Siervo y Sión deberán ser leídos en estilo poético: el siervo
(masculino) describe la misma realidad de Sión (fenemino).[18] Schöckel y Sicre comentan
que la misma imprecisión al identificar al siervo es intencionada por el texto
mismo, que pretende facilitar la transición entre varias figuras. Es más
preciso preguntar ¿a quién se asemeja el siervo? que preguntar ¿quién es el
siervo?.[19]
Asimismo, H. Simián Yofre comenta que la falta de referencia histórica dentro
de los cantos del siervo implica que el texto no se centra en identificar al
personaje, sino en realzar su manera de ser ante Yahvé.[20] En vista de la relación
literaria entre los “cantos del siervo” y su entorno literario mayor, a
continuación clasificamos el tema del siervo de Yahvé en los siguientes
bloques: (a) el siervo a la luz de Is. 1-39, 40-48, (b) el siervo en 40-55, y
(c) el siervo en Is. 56-66.
Ubicación y forma
- Versículos: Isaías 42:1–9.
- Género: poema profético breve,
tono de comisión y misión.
Temas principales
- Elección y misión: el
Siervo es presentado como el elegido de Dios, dotado del Espíritu para
traer justicia.
- Mansedumbre y perseverancia: se
subraya que no quebrará la caña cascada ni apagará la mecha que humea,
imagen de compasión y paciencia.
- Luz para las naciones: la
misión tiene alcance universal, no solo para Israel.[21]
Rasgos literarios y teológicos
- Uso de imágenes judiciales y de luz;
énfasis en la acción salvadora sin violencia.
- Introduce la figura del Siervo como enviado
(vocablo cercano-oriental para representante confiable).[22]
Ubicación y forma
- Versículos: Isaías 49:1–13.
- Género: poema más extenso, mezcla
de vocación y consolación.
Temas principales
- Vocación desde el vientre: el
Siervo es llamado desde antes de nacer para restaurar a Israel y ser luz
de las naciones.
- Tensión misión-identidad: el
Siervo se ve a sí mismo fracasado en parte (no ha logrado plenamente su
misión), pero Dios promete vindicación y restauración.
- Universalidad y esperanza:
promesa de consuelo y retorno para el pueblo y reconocimiento entre las
naciones.[23]
Rasgos literarios y teológicos
- Alternancia entre autorretrato del
Siervo y voz divina que asegura cumplimiento; mezcla de lamento y
promesa.
- Importante para debates sobre si el Siervo es
colectivo (Israel) o individual (mesiánico).[24]
Ubicación y forma
- Versículos: Isaías 50:4–11.
- Género: poema de carácter más
personal y dramático, con tono de diálogo.
Temas principales
- Obediencia y sufrimiento: el
Siervo describe su obediencia a la palabra de Dios y el rechazo que sufre;
aparece la imagen del siervo que ofrece la mejilla al golpe.
- Confianza en Dios:
pese al sufrimiento y la humillación, el Siervo confía en la vindicación
divina.
- Testimonio público: el
Siervo habla de su capacidad para enseñar y sostener a los cansados.[25]
Rasgos literarios y teológicos
- Tono más íntimo y dramático que los
anteriores; lenguaje corporal (mejilla, azotes) que anticipa el motivo del
sufrimiento redentor.
- Texto clave para lecturas que ven en el Siervo
a un mártir vicario.[26]
Ubicación y forma
- Versículos: Isaías 52:13–53:12.
- Género: poema extenso y narrativo,
el más explícito sobre el sufrimiento y la función redentora.
Temas principales
- Sufrimiento vicario: el
Siervo sufre “por nuestras transgresiones” y es herido por nuestras
iniquidades; su dolor tiene efecto expiatorio.
- Rechazo y humillación:
descrito como despreciado y sin apariencia; su muerte es presentada como
parte del plan redentor.
- Vindicación y exaltación:
tras el sufrimiento viene la exaltación y la recompensa; el Siervo
justifica a muchos.[27]
Rasgos literarios y teológicos
- Lenguaje profundo y conmovedor, con
imágenes de inocencia, silencio ante el juez, y sustitución penal.
- Texto central en la teología cristiana de la pasión
y expiación, y también objeto de interpretaciones judías que lo
aplican a Israel o a un líder colectivo.[28]
Contexto
histórico, uso litúrgico e interpretaciones principales
Contexto histórico
- Los cánticos se sitúan en el marco del exilio
babilónico y la esperanza de restauración; muchos estudiosos los ubican en
la etapa del llamado Deuteroisaías (siglo VI a. C.).[29]
Uso litúrgico
- En la tradición cristiana occidental los
cuatro cánticos se leen con frecuencia en la Semana Santa: lunes (Isaías
42), martes (Isaías 49), miércoles (Isaías 50) y viernes (Isaías 52–53).[30]
Principales líneas interpretativas
- Interpretación colectiva: el
Siervo representa al pueblo de Israel, sufriente y llamado a ser luz para
las naciones.
- Interpretación individual mesiánica: el
Siervo es un individuo (profeta, rey o Mesías) que sufre y redime; lectura
dominante en la tradición cristiana.
- Lecturas mixtas:
combinan elementos colectivos e individuales, viendo al Siervo como figura
que encarna la misión de Israel y al mismo tiempo anticipa un agente
redentor particular.[31]
Conclusión
y sugerencias para profundizar
Los cuatro cánticos forman un arco temático: llamamiento
y misión (Canto 1), vocación y tensión (Canto 2), obediencia
sufriente (Canto 3) y sufrimiento redentor seguido de exaltación
(Canto 4). Su riqueza literaria y teológica los convierte en textos clave para
entender la identidad de Israel, la esperanza postexílica y las raíces bíblicas
de la idea de un Siervo que sufre por otros.
[1] Das Buch Jesaia übersetzt und
erklärt, Göttingen 1892
[2] The Suffering Servant in
Deutero-Isaiah, 1964
[3] “The Servant Songs:
Interpretive Trends Since C. R. North”, 1978
[4] T.N.D. Mettinger, A Farewell
to the Servant Songs, 1983; H.G.M. Williamson, The Book Called Isaiah:
Deutero-Isaiah’s Role in Composition and Redaction, 1994; Variations on a
Theme: King, Messiah, And Servant in the Book of Isaiah. 1997
[5] H.G.M. Williamson, The Book
Called Isaiah: Deutero-Isaiah’s Role in Composition and Redaction, 1994;
Variations on a Theme: King, Messiah, And Servant in the Book of Isaiah. 1997
[6] Stomberg, An Introduction to
the Study of Isaiah, p. 33
[7] Goldingay, “The Arrangement of
Isaiah xli-xlv,” 1979
[8] Clifford, “The Function of
Idol Passages in Second Isaiah,” 1980; Fair Spoken and Persuading: An
Interpretation of Second Isaiah, 1984
[9] Grace and Law in Second
Isaiah: I Am the Lord, 1988
[10] Stromberg, An Introduction to
the Study of Isaiah, 33
[11] J. Goldingay, God’s Prophet, God’s
Servant: A Study in Jeremiah and Isaiah 40-55 (Paternoster 1984); Id., “The
Arrangement of Isaiah xli-xlv”, en VT 29 (1979).
[12] N.H. y H.M. Orlinsky, Studies on
the Second Part of the Book of Isaiah (Bril, Leiden 1967); C.R. North. The
Second Isaiah: Introduction, Translation and Commentary to Chapters XL-LV.
(Oxford 1964); Id., The Suffering Servant in Deutero-Isaiah: An Historical and
Critical Study (OUP, Londres 1968)
[13] A. Latto, The Servant of YHWH
and Cyrus: A Reinterpretation of the Exilic Messianic Programme in Isaiah 40-55
(Almqvist and Wikse l 1992); J. Blenkinsopp, “The Servant and Servants in
Isaiah and the Formation of the Book”, en Craig C. Broyles y Craig A. Evans,
eds., Writing and Reading the Scroll of Isaiah: Studies of an Interpretive
Tradition, vol. 1 (Leiden, New York 1997)
[14] J.D.W. Watts, Isaiah 34-66. WBC
(Word 1987)
[15] J. Goldingay, God’s Prophet,
God’s Servant: A Study in Jeremiah and Isaiah 40-55 (Paternoster 1984)
[16] K. Baltzer, Deutero-Isaiah: A
Commentary on Isaiah 40-55 (Fortress. 2001)
[17] el siervo en Is. 40-48 es Israel
pero en Is. 49-55 es el profeta. P. Wilcox and David
Paton-Williams. “The Servant Songs In Deutero-Isaiah”. 1988
[18] L. Alonso-Schökel y J. L.
Sicre, Profetas II, 1980; L. E. Wilshire, “The Servant-City: A New
Interpretation of the ‘Servant of the Lord’ in the Servant Songs of
Deutero-Isaiah”, 1973
[19] L. Alonso Schökel y J. L. Sicre,
Profetas II
[20] H. Simian-Yofre. “Testigo y
servidor. Isa. 43:8-13 ¿el segundo Cantico del Servidor?”, 1987; “Manifestara
su destino ante las naciones (Is. 42:1b)”, 1984
[23] ¿Cuáles son los
cuatro Cantos del Siervo en Isaías? | GotQuestions.org/Espanol; LOS CANTOS DEL
SIERVO EN SEMANA SANTA
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