Dispensacionalimso progresivo | Dispensacionalismo con Feliberto Vásquez Rodríguez
Dispensacionalimso progresivo: Introducción
Excepto pequeñas
variaciones, hay tres características principales para identificar el
dispensacionalismo: la interpretación literal y consistente de las Escrituras,
la diferenciación clara y eterna entre Israel y la iglesia, y la gloria de Dios
como propósito final del hombre. A esto se le ha llamado “dispensacionalismo
clásico” o “histórico”. Más recientemente se ha abogado por una variante de
dispensacionalismo en la cual se modifican estos rasgos. Tal perspectiva se
conoce como “dispensacionalismo progresivo”.
Definición
El dispensacionalismo
progresivo es “una posición mediadora entre el no dispensacionalismo y el
dispensacionalismo tradicional… Dicha perspectiva busca retener la comprensión
natural de las Escrituras proféticas que parecen asignar a Israel un papel
significativo en el futuro… También ve unidad del programa de Dios dentro de la
historia, de acuerdo con los no dispensacionalistas, y niega la discontinuidad
radical entre la presente era de la iglesia y las promesas del reino
mesiánico”.[1]
Características del dispensacionalismo progresivo
Hay cuatro elementos
distintivos del dispensacionalismo progresivo que vale la pena anotar.
Primero, el reino
teocrático de Dios sobre la tierra es un tema unificador que representa la obra
divina en la historia. Su gobierno en la tierra, parte de su plan histórico,
“no implica programas separados para la iglesia e Israel, que de alguna manera
sólo se unen al final en la manifestación de la gloria de Dios o en la
eternidad”.[2]
Segundo, el reino
ofrecido por Jesús se dio en su primera venida. Cuando Jesús envió a los 70,
los exhortó a anunciar “el reino de Dios ya está cerca de ustedes” (Lc. 10:9,
NVI). “Está cerca” (eggiken), argumentan, quiere decir “el reino ha llegado… la
presencia del reino, o al menos su proximidad está atada a la primera fase en
la carrera de Jesús”.[3] El reino se ha inaugurado
con la primera venida de Cristo, por su presencia ha llegado el reino. Pero
sigue habiendo una mezcla del reino con la primera venida de Jesús y la
segunda: “El reino se inauguró con la primera venida de Jesús, pero el programa
culmina con su retorno en toda la gloria”.[4]
Tercero, esto lleva a que
los dispensacionalistas progresivos digan “ya, pero no todavía” en referencia
al reino. Jesús “ya” está reinando: “El gobierno de Jesús está presente en los
beneficios de la salvación como parte de la fase inicial de su reinado. El
reino es invisible en el sentido de que no gobierna directamente sobre todas
las personas, sino sobre quienes comparten los beneficios ofrecidos,
especialmente la provisión del Espíritu… Pero gobierna desde el cielo, no en la
tierra, y así el reino es invisible sólo en el sentido de que no se origina de
forma visible en la tierra.[5] Los dispensacionalistas
progresivos entienden que Jesús ya está gobernando en el trono de David desde
el cielo: “Estar sentado en el trono de David está ligado a estar sentado a la
diestra de Dios… la resurrección y ascensión de Jesús a la derecha del Padre es
para Pedro el cumplimiento del pacto davídico”.[6]
Jesús gobierna “no
todavía”, como se ve en la promesa que Pedro cita en Hechos 3:20. Los “tiempos
de refrigerio” tienen dos partes: el reino presente de Jesús en el cielo y su
regreso futuro a la tierra para restaurar las cosas prometidas en el Antiguo
Testamento. El segundo aspecto es futuro, en el sentido de que su reino aún no
es visible.
El gobierno presente y
futuro de Jesús aparecen en Apocalipsis 1:6-7. Apocalipsis 1:6 dice: “ha hecho
de nosotros un reino” (NVI), lo cual evidencia una forma presente del reino.
Pero Apocalipsis 1:7 señala claramente el regreso futuro de Jesús: “He aquí que
viene con las nubes”. “Se desprende de allí un reino en dos etapas: un reino
presente y una manifestación futura de la autoridad del juicio”.[7]
Cuarto, el método
interpretativo del dispensacionalismo progresivo requiere combinar elementos
“espirituales” y “materiales” en las profecías del Antiguo Testamento.[25] En
este sentido, los pactos veterotestamentarios de Dios con Israel se cumplen en
la era de la iglesia neotestamentaria. Por ejemplo, del título de Jesús “Hijo
de David”, se infiere “que Él cumple las promesas que Dios le hizo a David (2
S. 7:12-16)”.[8]
En Hechos 2:34-35 se entiende que Jesús gobierna en el trono de David en
“sentido metafórico”.[9] De ellos puede concluirse
que “la exaltación de Jesús a la diestra de Dios, en cumplimiento de la promesa
mesiánica davídica, permite el cumplimiento inaugural de tales promesas, a
diferencia del aplazamiento total de la promesa davídica en el
dispensacionalismo tradicional”.
Evaluación del dispensacionalismo progresivo
(1) Los dispensacionalistas progresivos reconocen la diferencia entre Israel y los gentiles. “Israel” significa para ellos “una nación particular, de acuerdo con los primeros pactos y promesas de las Escrituras”.[10]
(2) Es valioso reconocer la unidad en el programa divino a través de todas las épocas admitiendo su gobierno en cada una de ellas. El gobierno de Cristo en esta era presente es el aspecto espiritual, y su gobierno futuro será material en la segunda venida.
(3) Cuando se refieren al gobierno de Jesús como “ya, pero no todavía”, los dispensacionalistas progresivos han reconocido sus lazos con la teología del pacto. Desafortunadamente, esta perspectiva requiere alegorizar el sentido normal de las palabras. Representa una desviación del dispensacionalismo clásico —pero más importante— una desviación del sistema hermenéutico coherente que consistentemente intentaba interpretar las Escrituras de manera literal o “normal”.
¿Cómo entendería David la promesa de “casa”, “reino” y “trono” en 2 Samuel 7:12-16? Como David gobernaba en un trono de Jerusalén, sobre un territorio y sobre los hebreos, debió haber entendido el cumplimiento de la profecía en una dinastía terrenal, en la que gobernaba desde Jerusalén en un trono terrenal sobre un reino terrenal. De igual forma, en la promesa de Gabriel a María, “el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lc. 1:32-33), ella habría entendido que dicha promesa se cumpliría literalmente en un gobierno terrenal. Alegorizar estos términos es un dilema hermenéutico serio, y se aleja de la hermenéutica apropiada.
(4) Sugerir que el reino de Dios ha llegado requiere alegorizar el significado de reino; pero, el significado normal de basileia es “gobierno real… reino; es decir, el territorio gobernado por un rey”.[11] Más aún, decir que el reino “está cerca” o “se ha acercado” no indica que ha llegado (cp. Stg. 5:8; 1 P. 4:7). Eggizo significa “acercar, aproximar”.[12] El arrepentimiento del pueblo hebreo era un requisito para la inauguración del reino (Mt. 3:2; 4:17; Zac. 12:10-14).
(5) Se hace una diferenciación borrosa entre Israel y la iglesia cuando se sugiere que el gobierno de Jesús a la diestra de Dios cumple inicial pero definitivamente las promesas a David.[13] La iglesia es un misterio en el Antiguo Testamento (Ef. 3:3, 5), lo cual hace difícil establecer que el pacto davídico se haya cumplido inicialmente en ella.
[1]
Robert L. Saucy, The Case for Progressive Dispensationalism (Grand Rapids:
Zondervan, 1993), p. 27
[2]
Robert L. Saucy, The Case for Progressive Dispensationalism (Grand Rapids:
Zondervan, 1993), p. 28 Craig A. Blaising y Darrell L. Bock, eds.,
Dispensationalism, Israel and the Church (Grand Rapids: Zondervan, 1992), p.
40.
[3]
Craig A. Blaising y Darrell L. Bock, eds., Dispensationalism, Israel and the
Church (Grand Rapids: Zondervan, 1992), p. 40.
[4]
Craig A. Blaising y Darrell L. Bock, eds., Dispensationalism, Israel and the
Church (Grand Rapids: Zondervan, 1992), p. 43
[5] Craig A. Blaising y Darrell L.
Bock, eds., Dispensationalism, Israel and the Church (Grand Rapids: Zondervan,
1992), p. 53
[6] Craig A. Blaising y Darrell L.
Bock, eds., Dispensationalism, Israel and the Church (Grand Rapids: Zondervan,
1992), p. 49.
[7] Craig A. Blaising y Darrell L.
Bock, eds., Dispensationalism, Israel and the Church (Grand Rapids: Zondervan,
1992), p. 61
[8] Saucy cita a D. A. Carson en
ibíd., p. 67.
[9] Saucy, The Case for Progressive
Dispensationalism, p. 71
[10] Saucy, The Case for Progressive
Dispensationalism, p. 28-29
[11] William F. Arndt y F. Wilbur
Gingrich, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early
Christian Literature, 2ª ed. (Chicago: Univ. of Chicago, 1979), p. 134-135.
[12] William F. Arndt y F. Wilbur
Gingrich, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early
Christian Literature, 2ª ed. (Chicago: Univ. of Chicago, 1979), p. 213
[13] Blaising y Bock,
Dispensationalism, Israel and the Church, p. 65.
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