El libro de Enoc "Gigantes y ángeles caídos"

 


Introducción

El libro de Enoc es uno de los libros apócrifos más importantes de la literatura apocalíptica. Por lo general, el título de “Libro de Enoc” se refiere a 1 Enoc, una traducción etíope. Hay otros dos libros que tienen el mismo nombre: 2 Enoc, que existe sólo en eslovaco y 3 Enoc, existente sólo en hebreo.

1 Enoc (siglo II a.C-I d.C.)

Aunque la obra tradicionalmente atribuida a Enoc, el patriarca antediluviano, es producto de varios autores que vivieron entre los siglos III a.C. y I d.C. Dado por perdido en Occidente durante casi un milenio, a finales del siglo XVIII, James Bruce trajo de Etiopía tres ejemplares de la obra. Otros fragmentos fueron descubiertos en Gizeh en 1886-87 por el arqueólogo francés Bouriant (1892), por Dillmannn[1], Lods[2], Charles[3], y Swete.[4] Hay diversas versiones de 1 Enoc en lenguas como arameo, siríaco, árabe, griego, entre otras, amén de algunos fragmentos en hebreo proveniente de las Cuevas de Qumrán (4Q317).

El libro se divide en cinco partes claramente diferenciadas:

1. El Libro de los Vigilantes (1 Enoc 1-36).

2. El Libro de las Parábolas (1 Enoc 37-71), también conocido como las comparaciones de Enoc.

3. El Libro de Luminarias Celestes (1 Enoc 72-82), también conocido como Libro de la Iluminación o el Libro de la Astronomía.

4. Las visiones de los sueños (1 Enoc 83-90), también llamado el Libro de los Sueños.

5. La Epístola de Enoc (1 Enoc I 91-108).

1 Enoc 1:9 es citado en Judas 14-15, por lo que muchos de los padres de la iglesia consideraron este libro como canónicos, incluyendo Justino Mártir (Apol. 2, 5), Ireneo (Adv. Haer. 4, 16, 2), Orígenes, Clemente de Alejandría, Tertuliano (De cultu faem. 1, 3; cf. De idol. 4) y Anatolio (Eusebio, Hist. ecl. 7, 32). Sin embargo, la cristiandad en su conjunto negó la canonicidad de la obra, lo cual ha llevado a problemas como la aceptación de la carta de Judas, citando un libro apócrifo.

Extracto

1. Libro del Juicio. Capítulo 1. “1 Palabras de bendición con las que bendijo Enoc a los elegidos justos que vivirán en el día de la tribulación, cuando serán rechazados todos los malvados e impíos, mientras los justos serán salvados. 2 Enoc, hombre justo a quien le fue revelada una visión del Santo y del cielo pronunció su oráculo y dijo: la visión del Santo de los cielos me fue revelada y oí todas las palabras de los Vigilantes y de los Santos y porque las escuché he aprendido todo de ellos y he comprendido que no hablaré para esta generación sino para una lejana que está por venir. 3 Es acerca de los elegidos que hablo y a causa de ellos que pronuncio mi oráculo: el Único Gran Santo vendrá desde su morada 4 El Dios eterno andará sobre la tierra, sobre el monte Sinaí aparecerá con su gran ejército y surgirá en la fuerza de su poder desde los altos del cielo. 5 Y todos los Vigilantes temblarán y serán castigados en lugares secretos y todas las extremidades de la tierra se resquebrajarán y el temor y un gran temblor se apoderarán de ellos hasta los confines de la tierra. 6 Las altas montañas se resquebrajarán y derrumbarán y las colinas se rebajarán y fundirán, como la cera ante la llama. 7 Y la tierra se dividirá y todo lo que está sobre la tierra perecerá y habrá un juicio sobre todos. 8 Pero con los justos Él hará la paz y protegerá a los elegidos y sobre ellos recaerá la clemencia y todos ellos pertenecerán a Dios, serán dichosos y benditos, los ayudará a todos y para ellos brillará la luz de Dios. 9 Mirad que Él viene con una multitud de sus santos, para ejecutar el juicio sobre todos y aniquilará a los impíos y castigará a toda carne por todas sus obras impías, las cuales ellos han perversamente cometido y de todas las palabras altaneras y duras que los malvados pecadores han hablado contra Él.”

2 Enoc (Siglo I d.C.)

Esta obra no está relacionada con 1 Enoc. Es también conocida como Los Secretos de Enoc. De autoría incierta, sobrevive sólo en una copia en lengua eslovaca antigua que seguramente se trata de una copia del griego. El libro refiere al viaje de Enoc por los diez cielos seguida de un debate sobre la creación del mundo y las instrucciones de Dios al autor al regresar a la tierra y difundir lo que aprendió. Finalmente, llevado nuevamente al cielo y se convierte en el ángel Metatrón. Aquí, el texto pasa a considerar las historias de Matusalén, Nir (hermano menor de Noé), y Melquisedec.

Extracto:

“Varón sabio y gran artífice, a quien el Señor quiso arrebatar a sí para que pudiera ver la vida superior y fuera testigo ocular del reino sapientísimo, grande, inescrutable e inmutable de Dios omnipotente; de la mansión magnífica, gloriosa, refulgente y dotada de muchos ojos, reservada a los servidores del Señor; del trono inconmovible de Dios; de los distintos órdenes y formaciones de los ejércitos incorpóreos; del entramado inefable de la gran multitud de elementos; del aspecto multiforme y del canto inenarrable del ejército de los querubines, así como de la luz inconmensurable…”

3 Enoc (Siglo V-VI d.C.)

Obra existente únicamente en idioma hebreo, con fecha del siglo V a VI d.C. El libro afirma haber sido escrito por el rabino Ismael que se convirtió en sumo sacerdote después de tener visiones de los cielos. El texto comienza con un relato de la Ascensión de Ismael (1-2), a continuación, muestra su encuentro con Enoc (3-16), y un relato de las moradas celestiales (17-40), termina con una descripción de las maravillas celestes (41-48).

Extracto:

“Introducción: R. Ishmael asciende al cielo y tiene una visión de la Merkaba que es entregada a Metatron. Rabi Ishmael dijo: 1. Cuando ascendí a lo alto tuve una visión de la Merkaba y entré en las siete salas, una dentro de la otra: 2 tan pronto como alcancé la puerta de la sala séptima permanecí en pié orando ante el Sagrado, que bendito sea, y alzando mis ojos a lo alto (hacia la Divina Majestad)…”

Los ángeles caídos

El estudio del Libro de Enoc nos introduce en el relato de los ángeles caídos: “Cuando los hombres empezaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas, los hijos de Dios se dieron cuenta de que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron por esposas aquellas que les gustaron” (Gn. 6:1-2).

En el texto de Gn. 6:1-4 se considera la posibilidad de la lujuria entre algunos ángeles: éstos se habrían casado con las “hijas de los hombres”; por tanto, el AT desde el primero de sus libros considera no solo la idea de la “caída” del hombre sino también de otros seres celestiales, los ángeles. Estas ideas, mezcladas con mitologías de diverso origen (entre ellas, la babilónica y la persa), en especial vínculo con la caída de Lucifer (Is. 14:12), llevaron a pensar en la existencia de seres malvados que actuaban antagónicamente frente a Dios. Estas ideas alcanzarían su mayor refinamiento con los conceptos heredados de la religión persa en la época del retorno de babilonia (año 539 a.C.).

Según el Libro de Enoc, la idea de mezclarse humanos y ángeles surgió de Shemihaza, líder de los ángeles malvados que llevó a que 200 ángeles se acostaran con mujeres de cuya unión nacieron gigantes de 450 pies de altura. Estos ángeles y gigantes oprimieron a los humanos y les enseñaron maldades, siendo, por tanto, castigados y aprisionados por Dios hasta el día del Juicio Final, y destruyendo la vida en la tierra con el Diluvio (Gn. 6:9-9:19).

Otro texto relata esta historia de forma similar, se trata del Libro de los Gigantes, cuyos textos fragmentarios fueron descubiertos en Qumrán. Los hijos de la unión entre ángeles e hijas del hombre heredarían la vida eterna de sus padres por lo que Dios decretó: “!Qué mi espíritu no habite en la carne por siempre! Desde entonces los años del hombre fueron limitados a 120”.[5] La concepción referida a la “caída de los ángeles”, al parecer estaría asociada a un fenómeno astronómico: el de las estrellas fugaces (Is. 14:12).

Finalmente, estos seres serían castigados y sometidos por los ángeles Miguel, Rafael,  Gabriel y Uriel, lo cual es expuesto con plenitud de detalles en el libro de Enoc (6-15). Azazel (Lv. 16:10) habría sido el líder de la rebelión, siendo castigado cerca de las rocas de Bet Haduda, donde el macho cabrío era despeñado. En otras versiones de este relato, Shemihaza fue el líder de la revuelta (Enoc 6:3-8; 8:1-3; 10:11). Los líderes rebeldes habrían tomado juramento en el Monte Hermon para ponerse en contra de Dios, teniendo diez jefes y cien ángeles cada uno a su mando; dieciocho ángeles (Enoc 6:7) como participantes de la “conspiración”.

1. Enoc y los ángeles caídos en los Rollos del Mar Muerto (Qumrán):

4Q201 (años 200 a 150 a.C. arameo): Enoc I: 2:12. ...Pero tu has cambiado tu obrar, 13. [y no has hecho de acuerdo a su mandamiento y has trans(gredido) contra él; (y has hablado) altanera y feas palabras con tus impuras bocas, 14. [una vez más su majestad, pues tu corazón es duro]. No tendrán paz.

Enoc I: 3:13. [Ellos (los líderes) de todos... de ellos tomaron para si] 14. esposas de las que habían escogido y [comenzaron a cohabitar con ellas profanándose con ellas]; 15. enseñándoles superchería y (...el cortado de raíces, y como obtenerlas con yerbas) 16. Y quedaron embarazadas y de ellas nacieron gi(gantes de 300 cubos de lados...).

2. Fragmentos del Libro de los Gigantes. Los ángeles explotan el fruto de la tierra: 4Q531 Fragmento 32 (...todo lo que la) tierra producía (...) el gran pez (...) 14 (...) (...) el cielo con todo lo que creció (...) 15 (... fruto de) la tierra y todo tipo de granos de todos los árboles (...) 16 (...) bestias y reptiles... (todas) las cosas de la tierra ellos observaron...

Los 200 ángeles eligen animales con quien ejecutar actos antinatura, incluyendo, presumiblemente, humanos. 1 Q23 Fragmento 1+6: (...200) 2 asnos, 200 asnos, 200... bueyes de la 3 manadas, 200 cabras, 200 (... bestias de la) 4 campo de cada animal, de cada (pájaro...) 5 (...) para mantener relaciones con ellos (...) 1Q23 Fragmento 9 + 14 + 15 2[...] ellos supieron los secretos de [...] 3[... peca]do fue grande en la tierra [...] 4[...] y mataron hombres y [...] 5[... engendraron] gigantes [...]

Se sucede la violencia, la corrupción, y el nacimiento de seres monstruosos (comparar con Gn 6:4):

4Q531 Fragmento 2: [...] se mancillaron [...] 2[... engendraron] gigantes y monstruos [...] 3[...] engendraron, y, por ende, toda [la tierra fue corrupta...] 4[...] con su sangre y por la mano de [...] 5[de los gigantes] que no fue suficiente por ellos y [...] 6[...] y enfermaron y devoraron varios [...]7[...]8[...]] que los monstruos atacaron.

4Q532 Col. 2 Fragmentos 1 - 6 2[...]carne [...] 3al[l...] monstruos [...] será [...] 4[...] ellos surgirán [...] perdiendo el verdadero conocimiento [...] porque [...] 5[...] la tierra [creció corrupta...] poderosa [...] 6[...] fueron considerando [...]7[...] de los ángeles por sobre [...]8[...] finalmente perecieron y morirán [...] 9[...] causaron gran corrupción a la [tierra...] [... lo que hicieron] no fue suficiente [...] “será [...].

Se sugiere que Enoc interprete las visiones: [...a Enoc] el escriba, e interpretará para nosotros 12 el sueño… Ve [...] a ti que 17[...] tu has escuchado su voz. Y le dijo que el [ ... e] interpretará los sueños [...] Col. 3 [...] cuanto los gigantes vivirían [...]

Enoc envía una tablilla con un lúgubre mensaje pero con la esperanza de un arrepentimiento. 4Q530 Fragmento 2: El escriba [Enoc...] 2[...]3 una copia de la segunda tableta que [Enoc] en[vió...] 4 de puño y letra de Enoc el escriba [... En el nombre de Dios el Grande] 5 y Santo, a Shemihaza y todo [sus compañeros...] 6 se te hará saber que [...] 7 y las cosas que has hecho, y tus esposas [...] 8 ellas y tus hijos, y las esposas de tus hijos… 9 por tu pecado en la tierra, que caerá sobre ti [... y la tierra llora] 10 y se lamenta por ti y por tus hijos [ . . . ] 11 el daño que has hecho [...] 12 hasta que Rafael llegue, con destrucción, está llegando un gran Diluvio que destruido todos los seres vivientes] 13 y lo que éste en este desierto y mares. Y el significado de las cosas [...] 14 por tu maldad. Pero ahora, aflojadas tus ataduras que te unen a la mal[dad...] l5 y reza.

Fragmento detallando una visión de Enoc. 4Q531 Fragmento 7: 3[...gran temor] me afligió y sentí en mi rostro; Escuche su voz [...] 4[...] moraba entre los seres humanos pero aprendió de ellos [...].

BIBLIOGRAFÍA: Texto: R.A. Arga l, 1 Enoch and Sirach (Scholars Press 1995); R.H. Charles, El libro de Enoc, el profeta (Edaf 2005 /org. SPCK; 1952); F. Corriente y A. Piñero, “Libro I de Henoc (Etiópico y griego)”; en A. Díez Macho, ed., Apócrifos del Antiguo Testamento IV, 13-143 (Cristiandad 1984); F. García Martínez, Textos de Qumrán, 295-310 (Trotta 1992); E. Martínez Borobio, “Fragmento Arameos de Henoc”; Apócrifos del Antiguo Testamento IV, 295-325 ( Cristiandad 1984); J.T. Milik, con M. Black, The Books of Enoch: Aramaic Fragments of Qumran Cave 4 (Clarendon, Oxford 1976); G.W.E. Nickelsburg y James C. VanderKam, 1 Enoch: A New Translation (Fortress 2004); D.C. Olson. Enoch: A New Translation (Bibal, North Richland Hils 2004).

ESTUDIOS: M. Barker, The Lost Prophet. The Book of Enoch and its Influence in Christianity (London, SPCK 1988, reed. Phoenix Press, Sheffield 2005); G. Boccaccini, Beyond the Essene Hypothesis: The Parting of the Ways between Qumran and Enochic Judaism (Eerdmans 1998); G. Boccaccini y J.J. Colins, eds., The Early Enoch Literature (Bril, Leiden 2007); F. Klein, La Rebelión de los Ángeles (Equipo Difusor del Libro; Barcelona 2007); Id., La Biblia desnuda (Arcopress, Barcelona 2006); M.A. Knibb, The Ethiopic Book Of Enoch, 2 vols. (Clarendon, Oxford 1978); H.S. Kvanvig, Roots of Apocalyptic: The Mesopotamian Background of the Enoch Figure and of the Son of Man (Neukirchener, Neikirchen-Vluyn 1988); G.W.E. Nickelsburg, 1 Enoch: A Commentary (Fortress 2001); A.Y. Reed. Fallen Angels and the History of Judaism and Christianity: The Reception of Enochic Literature (CUP 2005); J.C. VanderKam, Enoch: A Man for All Generations (University of South Carolina, Columbia 1995).


[1] Sitzungsberichte der Berliner Akademie der Wissenschaften” (1892)

[2] “Le Livre d’Hénoch” (Paris, 1892)

[3] “Book of Enoch”; 1893

[4] “The Old Testament in Greek”, 1899

[5] R. Graves y R. Patai, Los mitos hebreos, pp. 100-107


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