¿Cómo estudiar la Biblia? | Introducción a la Biblia con Feliberto Vásquez Rodriguez
Introducción
A continuación,
presentamos principios prácticos que lo ayudarán a aprovechar al máximo el
estudio de este «manual divino». Estos principios ayudarán a responder a la
pregunta más importante de todas: «¿Con qué limpiará el joven su camino?». El
salmista responde: «Con guardar tu palabra» (Sal 119.9).
¿Por qué es importante que estudiar la Biblia?
¿Por qué es tan
importante la Palabra de Dios? Porque contiene la mente y la voluntad de Dios
para su vida (2 Ti 3.16, 17). Es la única fuente de autoridad divina y absoluta
para usted que es siervo de Jesucristo.
·
Es infalible en su totalidad: «La ley de
Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que
hace sabio al sencillo» (Sal 19.7).
·
Es inerrante en sus partes: «Toda palabra
de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan. No añadas a sus
palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso» (Pr 30.5, 6).
·
Está completa: «Yo testifico a todo aquel
que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas
cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si
alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su
parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están
escritas en este libro» (Ap 22.18, 19).
·
Tiene la autoridad final: «Para siempre,
oh Jehová, Permanece tu palabra en los cielos» (Sal 119.89).
·
Es totalmente suficiente para sus
necesidades: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar,
para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Ti
3.16, 17).
·
Llevará a cabo lo que promete: «Así será
mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo
quiero, y será prosperada en aquello para que la envié» (Is 55.11).
·
Proveé la certeza de su salvación: «El que
es de Dios, las palabras de Dios oye…» (Jn 8.47; cp. 20.31).
¿Cómo me beneficiaré de estudiar la Biblia?
Cada semana se imprimen
millones de páginas de material. Miles de libros nuevos son publicados cada
mes. Esto no sería sorprendente para Salomón, quien dijo: «…sé amonestado. No
hay fin de hacer muchos libros…» (Ec 12.12).
Aun con la riqueza de
libros y ayudas de computadora hoy día, la Biblia permanece siendo la única
fuente de revelación divina y poder que puede sustentar a los cristianos en su
«caminar diario con Dios». Note estas promesas significativas en las
Escrituras.
·
La Biblia es la fuente de verdad:
«Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad» (Jn 17.17).
·
La Biblia es la fuente de la bendición de
Dios cuando es obedecida: «Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la
palabra de Dios, y la guardan» (Lc 11.28).
·
La Biblia es la fuente de victoria: «…la
espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» (Ef 6.17).
·
La Biblia es la fuente de crecimiento:
«Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que
por ella crezcáis para salvación» (1 P 2.2).
·
La Biblia es la fuente de poder: «Porque
no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo
aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego» (Ro 1.16).
·
La Biblia es la fuente de guía: «Lámpara
es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino» (Sal 119.105).
¿Cuál debe ser mi respuesta a la Biblia?
Debido a que la Biblia es
tan importante y proporciona beneficios eternos sin paralelo, entonces estas
deben ser sus respuestas:
·
Créala (Jn 6.68, 69)
·
Hónrela (Job 23.12)
·
Ámela (Sal 119.97)
·
Obedézcala (1 Jn 2.5)
·
Guárdela (1 Ti 6.20)
·
Peleé por ella (Jud 3)
·
Predíquela (2 Ti 4.2)
·
Estúdiela (Esd 7.10)
¿Quién puede estudiar la Biblia?
No toda persona puede ser
un estudiante de la Biblia. Evalúese a sí mismo a la luz de estos requisitos
necesarios para estudiar la Palabra de Dios con bendición:
·
¿Es salvo por fe en Jesucristo (1 Co
2.14–16)?
·
¿Tiene hambre de la Palabra de Dios (1 P
2.2)?
·
¿Está escudriñando la Palabra de Dios con
diligencia (Hch 17.11)?
·
¿Está buscando la santidad (1 P 1.14–16)?
·
¿Está lleno del Espíritu (Ef 5.18)?
La pregunta más
importante es la primera. Si nunca ha invitado a Jesucristo a ser su Salvador
personal y el Señor de su vida, entonces su mente está cegada por Satanás a la
verdad de Dios (2 Co 4.4).
Si Cristo es su
necesidad, deje de leer en este momento y con sus propias palabras, en oración,
vuélvase del pecado hacia Dios: «Porque por gracia sois salvos por medio de la
fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se
gloríe» (Ef 2.8, 9).
¿Cuáles son los principios elementales del estudio bíblico?
El estudio bíblico
personal, en precepto, es sencillo. Quiero hablarle de cinco pasos para el
estudio bíblico que le darán un patrón a seguir.
PASO 1 — Leer
Lea un pasaje de las
Escrituras repetidamente hasta que entienda su tema, lo cual quiere decir la
verdad principal del pasaje. Isaías dijo: «¿A quién se enseñará ciencia, o a
quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los
pechos? Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras
renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá... hablará a
este pueblo» (Is 28.9-11).
Desarrolle un plan de
cómo leerá a lo largo de la Biblia. A diferencia de la mayoría de los libros,
probablemente no la ha leído de principio a fin. Hay muchos planes de lectura
de la Biblia que están disponibles, pero a continuación le presento uno que he
hallado útil.
Lea de manera continua
todo el Antiguo Testamento por lo menos una vez al año. Conforme lee, anote en
los márgenes cualquier verdad que usted quiera recordar en particular, y
escriba por separado cualquier cosa que no entienda de manera inmediata. Con
frecuencia a medida que lee encontrará que muchas preguntas son respondidas por
el texto mismo. Las preguntas a las cuales no pueda encontrar respuestas se
vuelven los puntos iniciales para un estudio más profundo, usando comentarios u
otras herramientas de referencia.
Siga un plan diferente
para la lectura del Nuevo Testamento. Lea un libro a la vez repetidamente
durante un mes o más. Esto lo ayudará a retener lo que hay en el Nuevo
Testamento y no siempre tendrá que depender de una concordancia para encontrar
cosas.
Si quiere tratar esto,
comience con un libro corto, tal como Primera de Juan, y léalo de principio a
fin sin detenerse diariamente durante treinta días. Entonces al final de ese
tiempo sabrá lo que hay en el libro. Escriba en tarjetas el tema principal de
cada capítulo. Al referirse a las tarjetas conforme lleva a cabo su lectura
diaria, comenzará a recordar el contenido de cada capítulo. De hecho,
desarrollará una percepción visual del libro en su mente.
Divida los libros que son
más largos en secciones cortas y lea cada sección diariamente durante treinta
días. Por ejemplo: el Evangelio de Juan tiene 21 capítulos, divídalo en tres
secciones de siete capítulos cada una. Al final de un período de noventa días,
terminará Juan. Para variar, alterne libros cortos y largos, y en menos de tres
años habrá terminado el Nuevo Testamento en su totalidad ¡y realmente lo
conocerá!
PASO 2 — Interpretar.
En Hechos 8.30, Felipe le
preguntó al eunuco etiope: «¿Entiendes lo que lees?». O dicho de otra manera:
«¿Qué quiere decir la Biblia con lo que dice?». No es suficiente leer el texto
y entrar directamente a la aplicación; primero debemos determinar lo que quiere
decir, o de lo contrario la aplicación podrá ser incorrecta.
Conforme lee las
Escrituras, siempre mantenga en mente una pregunta sencilla: «¿Qué quiere decir
esto?». Responder a esta pregunta requiere el uso del principio de interpretación
más elemental, llamado la analogía de la fe, el cual le dice al lector que
«interprete la Biblia con la Biblia». Deje que el Espíritu Santo sea su maestro
(1 Jn 2.27), escudriñe las Escrituras que Él ha escrito, use referencias
cruzadas, compare pasajes, emplee concordancias, índices y otras fuentes de
ayuda. Para aquellos pasajes que aún permanecen oscuros, consulte a su pastor o
a hombres piadosos que han escrito en esa área en particular.
PASO 3 — Evaluar.
Usted ha estado leyendo y
a la vez haciéndose la pregunta: «¿Qué dice la Biblia?». Después ha
interpretado mediante la pregunta: «¿Qué quiere decir la Biblia?». Ahora es el
momento de consultar a otros para asegurarse de que tiene la interpretación
apropiada. Recuerde: «La Biblia nunca se contradice a sí misma».
Lea introducciones a la
Biblia, comentarios y libros acerca del contexto que enriquecerán su
pensamiento por medio de esa iluminación que Dios le ha dado a otros hombres y
le dará a usted a través de sus libros. En su evaluación, sea un verdadero
estudiante. Sea una persona que acepta la verdad de la Palabra de Dios, aunque
le pueda causar que cambie lo que siempre ha creído o cause que altere su
patrón de vida.
PASO 4 — Aplicar.
La siguiente pregunta es:
«¿Cómo penetra y cambia mi propia vida la verdad de Dios?». Estudiar las
Escrituras sin permitirle que penetren hasta llegar a las profundidades de su
alma sería como preparar un banquete sin comer lo que ha preparado. La pregunta
que hay que hacer es: «¿Cómo se aplican a mi vida las verdades y principios
divinos contenidos en un pasaje, en términos de mi actitud y acciones?».
Jesús hizo la siguiente
promesa a los que llevan su estudio bíblico hasta este punto: «Si sabéis estas
cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis» (Jn 13.17).
Después de leer e
interpretar la Biblia, usted debe tener un entendimiento elemental de lo que la
Biblia dice, y lo que quiere decir con lo que dice. Pero el estudio de la
Biblia no termina ahí. La meta final debe ser que deje que le hable y lo
capacite para crecer espiritualmente. Esto requiere una aplicación personal.
El estudio bíblico no
está terminado hasta que nos preguntamos: «¿Qué quiere decir esto para mi vida
y cómo puedo aplicarlo de manera práctica?». Debemos tomar el conocimiento que
hemos obtenido de nuestra lectura e interpretación y extraer los principios
prácticos que se aplican a nuestra vida personal.
Si hay un mandato que
debe ser obedecido, lo obedecemos. Si hay una promesa que debe ser recibida, la
reclamamos. Si hay una advertencia que debe ser seguida, la escuchamos. Este es
el paso final: Nos sometemos a las Escrituras y dejamos que transformen nuestra
vida. Si usted se salta este paso, nunca disfrutará su estudio bíblico y la
Biblia nunca cambiará su vida.
PASO 5 — Comparar y relacionar.
Esta última etapa
relaciona la doctrina que usted ha aprendido en un pasaje o libro en particular
con verdades y principios divinos enseñados en otras partes de la Biblia para
formar el marco general. Mantenga siempre en mente que la Biblia es un libro en
66 partes. Contiene varias verdades y principios enseñados una y otra vez de
varias maneras y en circunstancias diferentes. Al comparar y relacionar
referencias cruzadas, comenzará a edificar un sólido fundamento doctrinal por
el cual vivir.
Errores que evitar
Conforme interprete las
Escrituras, varios errores comunes se deben evitar.
1.
No llegue a una conclusión a expensas de
la interpretación apropiada. Esto es, no haga que la Biblia diga lo que usted
quiere que diga, sino que más bien deje que diga lo que Dios quiso que dijera
cuando la escribió.
2.
Evite la interpretación superficial. Ha
escuchado a personas que dicen: «Para mí, este pasaje quiere decir», o: «Siento
que esto dice…». El primer paso que debe dar al interpretar la Biblia es
reconocer las cuatro áreas que tenemos que estudiar: idioma, cultura, geografía
e historia (vea más adelante).
3.
No espiritualice el pasaje. Interprete y
entienda el pasaje en su sentido normal, literal, histórico, gramatical, tal
como entendería cualquier otra porción de literatura que estuviera leyendo hoy
día.
Área que estudiar
Los libros de la Biblia
fueron escritos hace muchos siglos atrás. Para que podamos entender hoy día lo
que Dios estaba comunicando entonces, hay varias áreas que necesitan
entenderse: el aspecto del idioma, el cultural, el geográfico y el histórico.
La interpretación apropiada, entonces, toma tiempo y esfuerzo disciplinado.
1.
Idioma. La Biblia fue originalmente
escrita en griego, hebreo y arameo. Con frecuencia, entender el significado de
una palabra o frase en el idioma original puede ser la clave para interpretar
correctamente un pasaje de las Escrituras.
2.
Cultura. El aspecto de la cultura puede
ser confuso. Algunas personas tratan de usar diferencias culturales para anular
los mandatos bíblicos más difíciles. Reconozca que, en primer lugar, las
Escrituras deben ser vistas en el contexto de la cultura en la cual fue
escrita. Sin un entendimiento de la cultura judía del primer siglo, es difícil
entender los Evangelios. Hechos y las epístolas se deben leer a la luz de las
culturas griega y romana.
3.
Geografía. Un tercer aspecto que necesita
ser estudiado es la geografía. La geografía bíblica hace que la Biblia cobre
vida. Un buen atlas de la Biblia es una herramienta de referencia con un valor
inestimable, que puede ayudarlo a comprender la geografía de la Tierra Santa.
4.
Historia. También debemos estudiar el
aspecto de la historia. A diferencia de las escrituras de la mayoría de las
otras religiones del mundo, la Biblia contiene el registro de personas y
acontecimientos históricos. Un entendimiento de la historia bíblica nos ayudará
a colocar a las personas y los acontecimientos en su perspectiva histórica
apropiada. Un buen diccionario bíblico o enciclopedia bíblica es útil para
esto, como lo son los estudios históricos elementales.
Principios a entender
Cuatro principios deben
guiarnos conforme interpretamos la Biblia: literal, histórico, gramatical y
síntesis.
1.
El principio literal. Las Escrituras se
deben entender en su sentido literal, normal y natural. Mientras que la Biblia
contiene un lenguaje figurado y símbolos, tienen la intención de comunicar una
verdad literal. No obstante, en general, la Biblia habla en términos literales,
y debemos permitir que hable por sí misma.
2.
El principio histórico. Esto quiere decir
que interpretamos un pasaje en su contexto histórico. Debemos preguntar lo que
el texto significó para las personas a quienes fue inicialmente escrito. De
esta manera podemos desarrollar un entendimiento contextual apropiado de la
intención original de las Escrituras.
3.
El principio gramatical. Esto requiere que
entendamos la estructura gramatical básica de cada oración en el idioma
original. ¿A quién se refieren los pronombres? ¿Cuál es el tiempo del verbo
principal? Cuando hace algunas preguntas sencillas como estas, descubrirá que
el significado del texto se vuelve inmediatamente más claro.
4.
El principio de síntesis. Esto es lo que
los reformadores llamaron analogia scriptura. Quiere decir que la Biblia no se
contradice a sí misma. Si llegamos a una interpretación de un pasaje que
contradice una verdad enseñada en otras partes de las Escrituras, nuestra
interpretación no puede ser correcta. Las Escrituras se deben comparar con las
Escrituras para descubrir su significado en su totalidad.
Y ahora ¿Qué?
El salmista dijo:
«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino
de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley
de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche» (Sal 1.1,
2).
No es suficiente
sencillamente estudiar la Biblia. Debemos meditar en ella. En un sentido muy
real le estamos dando a nuestro cerebro un baño, lo estamos lavando en la
solución purificadora de la Palabra de Dios.
Nunca se apartará de tu
boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que
guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces
harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. JOSUÉ 1.8
Aquí
está el manantial de donde aguas fluyen, Para apagar nuestro calor de pecado.
Aquí está el árbol donde la verdad crece, Para guiar nuestra vida por él. Aquí
está el juez que hace cesar la contienda, Cuando los pensamientos de los
hombres fracasan. Aquí está el pan que alimenta la vida Que la muerte no puede
atacar. Las preciadas buenas de salvación, Vienen a nuestros oídos de aquí. La
fortaleza de nuestra fe está aquí, Y escudo de nuestra defensa. Entonces no
seáis como el cerdo que tenía Una perla a su deseo. Y se deleita más en el
comedero Y en revolcarse en el lodo. No leáis este libro en ningún caso, Sino
con un solo ojo. No lo leáis sino para desear en primer lugar la gracia de
Dios, Para entenderla así. Ora aún en fe con respecto a esto, Para llevar buen
fruto así, Para que el conocimiento pueda traer este efecto, Para mortificar
vuestro pecado. Entonces feliz serás en toda tu vida, Sea lo que sea que
enfrentes. Sí, doblemente feliz serás, Cuando Dios por muerte a vosotros llame.
(DE
LA PRIMERA BIBLIA IMPRESA EN ESCOCIA, 1576)
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